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El fin de semana pasado se celebró el #Freakend 2015, un akelarre rural de desarrolladores y profesionales de la industria del videojuego y el equipo técnico de Otogami estuvo allí para aprender, conocer y ser conocido.

¿Qué es el #Freakend?

Una reunión informal de profesionales y entusiastas de la industria del videojuego que se juntan un fin de semana en una casa rural para charlar, conocerse y compartir conocimiento. Este año ha sido organizado por el awesómico Diego Bezares, que se encargó de que la nevera siempre estuviera llena y nadie muriera de hambre.

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¿De qué se habló allí?

De lo divino y lo humano, pero SIEMPRE alrededor del diseño, desarrollo y venta de videojuegos. En el Freakend pudimos disfrutar desde un postmortem de “Blade: The Edge of Darkness” a cargo de uno sus programadores, el histórico Jose Raluy, hasta una charla sobre “Cómo NO hacer un Kickstarter” por Juan Raigada -un recién llegado que dará mucho que hablar con su primer juego “Heart&Slash”- pasando por la charla de Kartones sobre desarrollo… ¡en la GameBoy original!

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Por cierto, si alguno se pregunta que es eso de “CANCIONES JUEGOS” que aparece a última hora del viernes, podréis haceros una idea con este pequeño corte de 20 segundos… gracias a Mirella y Hernán pudimos disfrutar en directo de algunas de las canciones más míticas del mundo del videojuego.

¿Qué pintaba Otogami allí?

Nosotros no desarrollamos videojuegos (aún) pero, al fin y al cabo, somos programadores, hablamos el mismo lenguaje que los desarrolladores de videojuegos y nuestro día a día es muy similar.

Creíamos que podíamos aprender mucho en el Freakend y, además, aportar nuestro granito de arena sobre procesos y metodologías ágiles que llevan años aplicándose en el desarrollo web, pero que acaban de aterrizar en la industria del videojuego. Y así fue. Descubrimos que nos unen muchas más cosas de las que pensábamos a los desarrolladores de videojuegos, amigos comunes, herramientas, tecnología…

Diego nos pidió que diéramos una charla sobre Distribución Digital y, humildemente, intentamos ampliar el campo de visión más allá de Steam, hablando sobre cómo hacer marketing orientado a la distribución digital y todas las cosas que hemos aprendido en Otogami durante los últimos dos años. Estos son los slides de nuestra charla:

Retrospectiva: pros y cons

Pero lo mejor del Freakend no fueron las charlas -y eso que fueron MUY buenas- sino el ambiente de camaradería y colaboración que se respiró durante todo el fin de semana. Si alguien quiere ponerse a hacer videojuegos en España, puede que tenga difícil entrar en los canales de distribución o financiación, pero encontrará un montón de puertas abiertas a las que poder llamar en el mundo del desarrollo.

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Flipper y Chuel a cargo de la parrilla

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Charlas, charlas everywhere!

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Yeray, ensayando su pose de focker en la mesa de billar

En definitiva, fue una gran experiencia. Poder charlar de tecnología con gente que ha hecho juegos con los que hemos disfrutado -como Unai Landa de Digital Legends, o Mario García Lázaro de Mercury Steam- o con los que disfrutaremos en un futuro -como “Rime”, en el que está trabajando David Canela de Tequila Works- ha sido un LUJO IBÉRICO. Pero como buenos agilistas, no podemos cerrar un evento sin hacer una pequeña retrospectiva para señalar lo que más nos gustó y lo que creemos que podemos mejorar para el siguiente.

NAY

  • ¿La prensa? 50 profesionales encerrados en una casa durante un fin de semana. Parece una buena historia que contar, pero no apareció en ningún medio, lo que demuestra lo difícil que es para la industria aparecer en las noticias del sector si no se habla estrictamente de juegos. Así es difícil hacer ecosistema.
  • Las pocas mujeres. Sólo dos por 47 hombres. Su presencia es mucho más destacada en el mundo del videojuego que esa proporción. Esperamos que el próximo año se animen y vengan más.
  • Demasiadas charlas. Apenas hubo tiempo para relajarse y simplemente disfrutar de la compañía del resto de asistentes, pero como nos empeñamos… apenas hubo tiempo para dormir. Algunos acabaron el fin de semana más cansados que cuando lo empezaron…

YAY

  • La mezcla de perfiles. Programadores, diseñadores, grafistas, productores… había de todo y para todos, algo que enriqueció el ambiente y las conversaciones improvisadas. Todo el mundo aportaba y todo el mundo aprendía.
  • Las charlas. Hemos ido a eventos profesionales con miles de asistentes que no tienen, ni de lejos, el nivel medio de las charlas que hubo en el freakend. Buenas presentaciones y buenos ponentes, no sólo por su experiencia, sino por lo mucho que habían preparado el material.
  • La piscina. No se bañó nadie, pero sirvió de sitio de reunión improvisado para conversaciones en las que se contaron jugosas anécdotas e historias que no encontrarás en ningún medio…
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